RSS

Archivos Mensuales: febrero 2012

Vinculan lactancia con mejor función pulmonar y menos asma

NUEVA YORK (Reuters Health) – Dos estudios sugieren que los niños amamantados tendrían una mejor función pulmonar y un menor riesgo de ser asmáticos que los chicos alimentados con fórmula.

«La evidencia indica que la lactancia aumenta la capacidad pulmonar, sin importar si la madre es o no asmática», dijo el doctor Wilfried Karmaus, de la University of South Carolina, en Estados Unidos.

«Si aumenta el volumen pulmonar, disminuye el riesgo de desarrollar asma. Es importante decirles aun a las mujeres asmáticas que amamanten a sus bebés», agregó.

En el estudio publicado en American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, los autores siguieron a unos 1.500 niños británicos desde el nacimiento hasta mediados de los años 90.

Los padres respondieron cuestionarios sobre la lactancia materna, la exposición al humo de segunda mano en el hogar y otros factores de riesgo asociados con el asma. A los 14 años, el equipo les evaluó a los niños la función pulmonar y les realizó test de alergia.

El equipo de la doctora Claudia Kuehni, de la Universidad de Berna, en Suiza, halló que cuanto más prolongada había sido la lactancia materna, mejor era la velocidad de salida del aire de los pulmones en los niños.

En otras dos pruebas, que evaluaron la capacidad pulmonar de retener aire, la lactancia durante cuatro meses o más estuvo asociada con mejores resultados sólo en los hijos de mujeres asmáticas.

El equipo no observó que la mejor función pulmonar estuviera asociada con la cantidad de infecciones respiratorias infantiles, que la lactancia ayuda a prevenir.

Los autores aseguraron que el refuerzo pulmonar atribuido a la lactancia no marcaría diferencia alguna en un niño sano, pero desde el punto de vista de la salud pública, significaría un aumento de la protección infantil contra los problemas respiratorios.

Una limitación del estudio es que los autores sólo pudieron seguir desde el nacimiento a un tercio de los 4.000 niños que participaron en total.

En el segundo estudio, realizado en Nueva Zelanda, otro equipo controló a un grupo de bebés desde el nacimiento. A los seis años, los padres respondieron si a sus hijos alguna vez les habían diagnosticado asma o si habían usado un inhalador o si habían tenido sibilancias en el año anterior.

Con información de más de 1.000 niños, incluidos unos 200 con asma en el último control, el equipo de Karen Silvers determinó que por cada mes de lactancia materna exclusiva (sin fórmula agregada) disminuía un 9 por ciento el riesgo de que los niños desarrollaran asma, según publica en Journal of Pediatrics el equipo de la Universidad de Otago.

La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva durante por lo menos los seis primeros meses de vida. Se puede continuar durante dos años o más.

La doctora Theresa Guilbert, neumonóloga pediátrica de la Facultad de Medicina y Salud Pública de la University of Wisconsin, dijo que a pesar de los nuevos resultados, todavía se debate si las madres asmáticas pueden o no transmitirles el riesgo a sus bebés a través de la lactancia.

Guilbert sostuvo que ninguno de los estudios pudo probar una relación causa-efecto en alguno de esos casos.

«Todavía, ninguna (prueba) es lo suficientemente sólida como para decirles a las mujeres que dejen de amamantar (…) porque los bebés necesitan recibir el resto de los beneficios fundamentales de la lactancia», finalizó.

FUENTES: American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, online 3 de febrero del 2012; y Journal of Pediatrics, online 29 de enero del 2012

 
Deja un comentario

Publicado por en 23 febrero, 2012 en nutricion, salud

 

Etiquetas: ,

¿La educación sexual previene el embarazo adolescente?

«Pueden existir diferencias enormes entre los estados aunque en ambos se enseñe cómo utilizar un preservativo o evitar un embarazo»
Reuters

Por Genevra Pittman

NUEVA YORK (Reuters Health) – Los estados con los programas de educación sexual más amplios registran la tasa más baja de partos de adolescentes, aunque eso podría atribuirse más a las diferencias políticas, religiosas y sociales, según un nuevo estudio.

«Aunque la cantidad de partos de madres adolescentes y de embarazos adolescentes disminuye año tras año (), todavía tenemos diferencias entre los estados y conservamos las tasas más altas de los países industrializados», sostuvo Patricia Cavazos-Rehg, de Washington University, St. Louis.

El equipo de Cavazos-Rehg comparó los programas educativos de 24 estados con la cantidad de embarazos adolescentes (entre 15 y 17 años) entre 1997 y el 2005.

Las diferencias fueron enormes: desde un parto por cada 100 adolescentes de Nuevo Hampshire hasta tres o cuatro partos por cada 100 adolescentes de Arkansas.

Los autores explican en Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine que cuantos más distritos de un estado enseñaban cómo usar un preservativo, prevenir el VIH y otros temas, menos partos adolescentes habían en ese estado.

Sin embargo, ese resultado comenzó a desvanecerse al considerar la etnia, la pobreza y la cantidad de delitos.

Los estados con una mayor cantidad de minorías y delitos eran los que menos educación sexual impartían y los que más nacimientos de madres adolescentes registraban.

Y al sumar al análisis la «religiosidad» y las leyes sobre el aborto, los programas de educación sexual ya no permitían pronosticar las tasas de partos de madres adolescentes.

Para los autores, estos resultados tienen varias interpretaciones, pero ninguna sugiere que los programas de educación sexual no ayuden a los adolescentes.

«Pueden existir diferencias enormes entre los estados aunque en ambos se enseñe cómo utilizar un preservativo o evitar un embarazo», sostuvo Amy Bleakley, de University of Pennsylvania, Filadelfia.

Cavazos-Rehg consideró que los abortos explicarían una parte de esas diferencias en la cantidad de partos de madres adolescentes, pero no todo.

Aunque los datos sobre los embarazos adolescentes no fueron tan amplios, su investigación demostró que las tasas son mucho más altas en Arkansas y Misisipi que, por ejemplo, en Nueva Inglaterra.

Independientemente de lo que los adolescentes aprenden en el colegio, la posibilidad de acceder fácilmente a los preservativos y que sus padres respalden «las decisiones sexuales saludables» dependería más de las políticas y los factores sociales de cada estado, opinó Marla Eisenberg, de University of Minnesota, Minneapolis.

Aun así, los expertos coinciden en que la educación sexual puede mejorar.

Para evitar el embarazo adolescente, Cavazos-Rehg consideró que los alumnos deben aprender algo más que cómo usar un preservativo; hay que explicarles qué consecuencias tiene el embarazo y la llegada de un hijo.

FUENTE: Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, online 6 de febrero del 2012.

 
Deja un comentario

Publicado por en 23 febrero, 2012 en salud, Varios

 
 
A %d blogueros les gusta esto: