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La obesidad y las enfermedades mentales están «peligrosamente vinculadas».

19 Mar

Autor: Deborah Brauser

Una «interacción compleja» de factores neurobiológicos, psicológicos y socioeconómicos contribuyen a la peligrosa interrelación entre la obesidad y las enfermedades mentales según dos análisis clínicos publicados recientemente en Canadian Journal of Psychiatry.

En el primer artículo, los investigadores analizan con detalle de qué manera estos factores se relacionan con trastornos específicos y cómo el comprender mejor los mecanismos implícitos ayuda a seleccionar las intervenciones específicas que sean las más eficaces posibles para los pacientes. En el segundo artículo se presenta un panorama general de las opciones de tratamiento disponibles en la actualidad.

La autora principal Dra. Valerie H. Taylor, PhD, profesora asociada en la University of Toronto y psiquiatra en jefe en el Women’s College Hospital en Toronto, dijo a Medscape Medical News: «Este es un problema importante. Y no estamos ayudando a nuestros pacientes en absoluto si realmente no comprendemos estas interrelaciones».

Hizo notar que los médicos, incluidos psiquiatras, médicos de familia y endocrinólogos, deben colaborar como un equipo para tratar a estos pacientes.

La Dra. Taylor dijo: «Necesitamos aplicar tratamientos adecuados y asegurarnos que no estamos empeorando la enfermedad al tratar otra».

«También debemos percatarnos de que la única enfermedad tal vez más estigmatizante que las enfermedades mentales es la obesidad. Así que cuando se atiende una población que tiene ambos problemas, hay que tomar en cuenta que éste es un grupo realmente vulnerable y con riesgo».

Los medicamentos son sólo un factor contribuyente

Los investigadores señalan: «La obesidad se relaciona con la mortalidad temprana y ha superado al tabaquismo como problema de salud con una repercusión muy importante en la calidad de vida, la mortalidad y la morbilidad».

Hacen notar que si bien muchas iniciativas de salud pública se han enfocado en la importancia del adelgazamiento, sigue habiendo un incremento importante de las tasas de obesidad —en parte porque casi todas estas iniciativas no reconocen los factores subyacentes, que pueden comprender enfermedades mentales.

Los investigadores añaden que si bien el empleo de antipsicóticos atípicos, antidepresivos y estabilizadores afectivos suele ocasionar adelgazamiento, esto sólo contribuye en parte a la interrelación entre las enfermedades psiquiátricas y la obesidad y los trastornos concomitantes relacionados como hipertensión, enfermedad cardiovascular y diabetes.

En el primer artículo de análisis, los investigadores resaltan síntomas, retos y mecanismos subyacentes de varios trastornos psiquiátricos, según estudios recientes. Estos son los siguientes:

  • Los síntomas de trastorno depresivo mayor (TDM) y de trastorno bipolar a menudo alteran el apetito, la motivación, la energía y el sueño.
  • La depresión también a menudo se relaciona con tabaquismo y consumo de bebidas alcohólicas, deficiencias dopaminérgicas, un aumento de las concentraciones de cortisol, menores grados de inflamación y grados anormales de leptina y adiponectina.
  • La esquizofrenia se relaciona con un incremento del riesgo de enfermedades cardiovasculares y posiblemente con aumento de la pérdida de la regulación de la glucosa, actividad hipodopaminérgica y TDM concomitante.
  • Los pacientes con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) a menudo tienen dificultades para enfocarse en preparar alimentos saludables, tienen problemas de impulsividad que dan por resultado alimentación excesiva y tienen una incapacidad para retrasar las conductas buscadoras de recompensas.
  • Se ha observado que los niños con TDAH tienen peor actividad física, desempeño motor y desarrollo motor de sus compañeros sanos.
  • Tanto el abuso sexual como el físico se han relacionado con el incremento del índice de masa corporal y del perímetro de la cintura en adultos, posiblemente a consecuencia de un aumento de las concentraciones de cortisol, que es una hormona que se produce durante el estrés.

Los investigadores observan que las enfermedades mentales más frecuentes y crónicas también a menudo se asocian al desempleo y a una posición socioeconómica baja, lo que da por resultado una carencia de seguro de salud e imposibilidad para tener acceso a tecnología médica y clínicas de tercer nivel de atención.

Los investigadores afirman: «Aunque el padecer una enfermedad psiquiátrica no vuelve inevitable el aumento de peso, a menudo exige que se añadan herramientas adicionales a las recomendaciones para modificar el estilo de vida en lo referente a la dieta y el ejercicio».

El tratamiento para adelgazar en gran parte no está sujeto a regulación

La Dra. Taylor dijo que el tratamiento de los problemas de peso tanto en Canadá como en Estados Unidos prácticamente no está regulado.

Afirmó: «En realidad es algo parecido a los vendedores de aceite de víbora de hace 60 años. Tenemos una población vulnerable que está desesperada porque necesita tratamiento de su enfermedad mental, pero que está aumentando mucho de peso y presentando otros problemas de salud física. Así que van y gastan enormes cantidades de dinero en lo que son básicamente estafas que son perpetuadas en los medios de comunicación».

Quisimos aplicar una base de evidencia científica para comprender mejor de qué manera tratar estos problemas cuando surgen, sobre todo porque circulan muchos mitos urbanos».

Advirtió tener cuidado con los programas que promueven el adelgazamiento radical o que resaltan la actividad física importante sin los cambios correspondientes en la alimentación. También dijo que se tuviera en cuenta que muchos productos herbarios de venta sin receta o a través de Internet pueden contener estimulantes y otras sustancias.

Los diversos enfoques clínicos en el control del peso corporal que se analizaron y que se consideraron potencialmente útiles en el segundo artículo son los siguientes:

  • Psicoterapia cognitiva-conductual, sobre todo para los trastornos depresivos y el trastorno por consumo compulsivo de alimento;
  • Reducción de la tensión psicológica basada en la atención plena;
  • Psicoterapia conductual dialéctica, que se enfoca en introducir habilidades de reconocimiento y regulación del afecto;
  • Psicoterapia interpersonal, que aborda las deficiencias sociales, y
  • Entrevistas motivacionales, que se enfocan en resolver la ambivalencia.

Los autores también analizan la farmacoterapia contra la obesidad, que admiten, «esta llena de controversias», así como la cirugía bariátrica.

Los investigadores señalan: «Es importante que los profesionales sanitarios que participan en la atención a personas con enfermedades mentales se familiaricen con las intervenciones disponibles para controlar y tratar la epidemia de obesidad, ya que esto mejorará el cumplimiento del tratamiento y tarde o temprano dará por resultado mejores desenlaces físicos y psicológicos».

«También necesitamos percatarnos del papel del sesgo de peso, ya que esta población a menudo está sujeta a prejuicios y discriminación, y el tratamiento de cualquier tipo puede precisar la incorporación de herramientas para aliviar los sentimientos de rechazo y culpa».

La Dra. Taylor dijo: «Nadie espera que los psiquiatras traten las enfermedades cardiovasculares y la diabetes. Sin embargo, esperamos que comprendan que sus pacientes tienen riesgos. Así que necesitan establecer contacto y formar una relación con otros profesionales de la atención a la salud. Entonces podemos ocuparnos de lo que nos corresponde y ellos ocuparse de lo propio para brindar la mejor atención a los pacientes».

Se debe tomar en cuenta la salud mental

En un editorial concomitante, el Dr. Arya M. Sharma, PhD, profesor de medicina y presidente del Programa de Investigación y Tratamiento de la Obesidad en la Universityof Alberta en Edmonton, Canadá, señala que los hallazgos de los análisis se correlacionan con una propuesta que publicó el año pasado, en la que afirmaba que «incluso una valoración rápida de la salud mental debiera ser parte integral de toda valoración de la obesidad».

El Dr. Sharma, quien también es director científico de la Red de Obesidad Canadiense, afirma: «Además, las enfermedades mentales deben considerarse como un posible factor etiológico en toda persona que presente aumento de peso atribuible a sobrealimentación y que haga poco ejercicio».

Añade que es tan importante que los profesionales de la salud mental se familiaricen con los tratamientos de la obesidad como el que los que tratan la obesidad tengan «por lo menos capacidades básicas» para valorar la salud mental.

El Dr. Sharma dijo a Medscape Medical News: «El vínculo entre la obesidad y la salud mental es un problema que no creo que se haya discutido lo suficiente».

Hizo notar que en un comentario editorial publicado en 2010 en Obesity Reviews, escribió sobre las cuatro M que siempre se han de tomar en cuenta al valorar la obesidad: problemas mentales, mecánicos (como la talla corporal excesiva o los trastornos musculoesqueléticos), metabólicos y monetarios.

Dijo: «Cualquiera de éstos podría ser obstáculo para el tratamiento, pero el primordial es la salud mental. A menudo es prácticamente imposible que una persona con una enfermedad mental trate en forma apropiada su peso porque esto representa muchos factores que no pueden controlar.

«No creo que encontremos una solución a la epidemia de la obesidad sin afrontar la epidemia de la salud mental. Y me parece que todos estos artículos resaltan esa relación».

El Dr. Sharma hizo notar que esto se ha convertido en un aspecto tan importante que la Red de Obesidad Canadiense, en colaboración con la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad y el Centro para Adicción y Salud Mental, será anfitriona de un «Congreso de Tema Candente» sobre obesidad y salud mental, el que tendrá lugar del 26 al 28 de junio en Toronto.

Informó: «A mi entender, éste será el primer simposio internacional sobre este tema».

La Asociación Psiquiátrica Canadiense paga honorarios a todos los autores de los artículos de su serie «En análisis» publicados en Canadian Journal of Psychiatry. Los autores del estudio y el Dr. Sharma han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente».

 

Referencias:

Can J Psychiatry. 2012;57:3-4,5-12,13-20. Abstracts

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Publicado por en 19 marzo, 2012 en nutricion, obesidad, Varios

 

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