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Los castigos físicos dañan el desarrollo de los niños a largo plazo.

19 Mar


Autora.Joanna Broder

Los castigos físicos inflingidos a los niños pueden afectar en grado importante su desarrollo a largo plazo e incrementar el riesgo de agresividad, conducta antisocial, enfermedades mentales y toxicomanías, muestra un nuevo análisis.

La autora principal Dra. Joan Durrant, PhD, dijo a Medscape Medical News: «Nuestro principal mensaje en realidad es que más de 20 años de investigación en diferentes países, diversas muestras, con diferentes medidas y métodos — a medida que mejoran cada vez más los métodos— descubrimos las mismas cosas una y otra vez y es que el castigo físico pronostica únicamente resultados negativos a largo plazo». «No pronostica ningún resultado positivo a largo plazo»

Hizo notar que además de la agresividad y la conducta antisocial, las investigaciones también han demostrado una y otra vez que el castigo físico pronostica ansiedad, depresión y disminución del desarrollo cognitivo, menos cumplimiento a largo plazo, relaciones más débiles con los progenitores y otros problemas.

La Dra. Durrant, psicóloga clínica infantil y profesora del Departamento de Servicios Sociales para la Familia en la University of Manitoba en Winnipeg, Canadá, añadió que estas conclusiones corresponden a las formas ordinarias de castigo físico como son los azotes y las bofetadas.

El análisis es publicado recientemente en la versión en línea de Canadian Medical Association Journal.

Basado en datos estadísticos

La Dra. Durrant añadió que espera que este estudio, que sintetiza las tendencias en investigación sobre el castigo físico en los últimos dos decenios, servirá de referencia rápida para los médicos al brindarles datos empíricos de que necesitan aconsejar a los progenitores que no golpeen a sus niños.

La Dra. Durrant dijo: «Los médicos no tienen tiempo para leer todos los estudios ellos mismos, de manera que quisimos resumirlos y describírselos de manera que puedan estar plenamente seguros al dar este mensaje y no tengan que preocuparse de que están diciendo algo que no está basado en evidencia científica».

El análisis también es útil para los psiquiatras.

Al llevar a cabo las valoraciones en la familia, los psiquiatras podrían no pensar en preguntar a los progenitores con respecto a cómo castigan a sus niños. Sin embargo, si lo hicieran, la información «podría darles algunas hipótesis adicionales para verificar y podría permitirles ayudar a los progenitores a descubrir formas más positivas y constructivas de interactuar con sus niños».

El análisis evalúa el desarrollo de la normatividad y la investigación sobre el castigo físico y demuestra cómo apenas hace 20 años el mundo en general lo aceptaba.

Sin embargo, cuando los estudios comenzaron a mostrar vínculos entre lo que se consideraba formas normales de castigo físico y la agresividad del niño, delincuencia y violencia doméstica a una edad más avanzada, esta perspectiva comenzó a modificarse.

Falta de firmeza

En 1990 sólo en cuatro países se prohibía el castigo físico en todos los ámbitos, en tanto que hacia el año 2000, 31 países habían puesto en práctica prohibiciones en contra del castigo físico de los niños, hacen notar los autores. Estados Unidos sigue permitiendo el castigo corporal en escuelas de 19 estados.

Los primeros estudios demostraron una correlación entre el castigo físico y la agresividad de la infancia. La cuestión, desde luego, se dirigió entonces hacia la causalidad, dijo la Dra. Durrant.

¿Se relacionaban el castigo físico y la agresividad en la infancia porque los niños más agresivos tienden a desencadenar más castigo físico por parte de sus progenitores o porque el castigo físico lleva a una mayor agresividad en los niños? La investigación muestra esto último, dijo la Dra. Durrant.

Para analizar el razonamiento de que los niños agresivos desencadenan más castigo físico, los mejores estudios para empezar hacen un ajuste con respecto a cuán agresivos son los niños, hizo notar la Dra. Elizabeth Gershoff, PhD, una psicóloga del desarrollo de la University of Texas en Austin, quien escribió un metanálisis de referencia sobre el tema en el año 2002.

La Dra. Gershoff dijo: «Si los azotes fuesen eficaces, pronosticarían disminución de la agresividad con el tiempo». «Sin embargo, no hay un solo estudio que haya demostrado esto y sí hay muchos estudios que han utilizado ese diseño».

Los nuevos métodos de análisis proporcionan otros datos.

La Dra. Durrant dijo: «Hay algunos métodos muy refinados ahora, como los métodos de modelación causal y el análisis de la curva del crecimiento, que permiten a los investigadores distinguir los posibles factores causantes, incluido el periodo y el grado de agresividad del propio niño, y se acercan mucho más a establecer la relación causal».

Dijo que la interrelación del castigo físico y el daño futuro se ha demostrado firmemente en forma empírica. No obstante, pese a tal evidencia, todavía hay una falta de firmeza en torno al tema.

Lo veo incluso en los resúmenes de las investigaciones, como en el caso de las personas que son nuevas en este campo y que en la introducción de sus estudios dicen «los hallazgos son debatibles». «No lo son», resaltó. «No son para nada debatibles. Son muy contundentes».

No hay espacio para mensajes contradictorios

La Dra. Nadine Block, una ex psicóloga escolar y fundadora de la organización no lucrativa Centro para Disciplina eficaz en Canal Winchester, Ohio, que ofrece información educativa al público en torno al castigo corporal, dijo que el análisis de la Dra. Durrant es útil.

Dijo a Medscape Medical News: «Creo que será útil para los médicos que disponen de tan poco tiempo para mantenerse al día en tantos campos de su ejercicio profesional».

La Dra. Durrant dijo que ya es tiempo que los médicos se familiaricen más con los métodos de la disciplina positiva y «No den mensajes contradictorios a los progenitores como «Ah, bueno, un poco de castigo de cuando en cuando está bien o “siempre y cuando el niño tenga una determinada edad” o “siempre y cuando no les dejemos una magulladura”, ese tipo de cosas».

Hizo notar que tales aseveraciones no son útiles y no ayudan a los padres a encontrar formas constructivas y eficaces de interactuar con sus niños.

La Dra. Durrant dijo que si bien podría ser difícil para los propios psiquiatras enseñar técnicas de disciplina positiva a los padres, pueden remitir a los progenitores a recursos para la población.

La Dra. Durrant escribió un libro de guía para los padres titulado Disciplina positiva: ¿Qué es y cómo llevarla a cabo? el cual está disponible en Internet sin ningún costo. No recibe ganancias de su distribución.

También recomienda los libros de guía de Jane Nelsen, autora de Disciplina positiva para preescolares: En sus primeros años —Criar niños que sean responsables, respetuosos e ingeniosos. Otra guía que recomienda la Dra. Durrant es: Cómo hablar de manera que los niños escuchen y escuchar de manera que los niños hablen, escrito por Adele Faber y Elaine Mazlish.

Las autoras y las comentaristas declaran no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

 

Referencias:

 CMAJ. Published online February 6, 2012. Article

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Publicado por en 19 marzo, 2012 en Pediatria, Varios

 

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