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Mitos y creencias acerca de las vitaminas en pediatría

17 Jun

Las vitaminas (derivado de la palabra “Vita” que significa vida) son el nombre genérico de ciertas sustancias orgánicas indispensables para la vida que los animales no pueden sintetizar y que, por ello, han de recibir ya formadas con los alimentos.

A pesar de esta definición muy pragmática es común en la consulta observar como el uso de estos componentes ha venido cambiando ya sea porque les damos una interpretación inadecuada o por creencias populares. Hemos recogido algunas de las situaciones por las que se solicitan o se prescribe una vitamina en la consulta pediátrica:

1.- Mi hijo no come: motivo de consulta muy popular en la que la madre o el padre hacen mucho énfasis, sin tomar en cuenta que el niño tiene una afección que disminuye su apetito como tal.

2.- Mi hijo es anémico: en este sentido se cataloga al niño y se pide vitaminas para esta enfermedad (no hierro) sin antes comprobar si hay una deficiencia de dicho nutriente.

3.- Ya lo desparasité ahora  necesita su vitamina: una de las más populares en la que existe una “obligación” de suministrar la vitamina ante una acción (desparasitar)

4.- Le he dado muchos “combióticos” (antibióticos) y eso me lo pone anémico y me le baja las defensas: situación muy popular en la que se ha observado también que muchos médicos promueven este tipo de creencias.

5.- Le da mucha gripe y a cada rato se enferma debe de tener “las defensas bajas”: en esta ocasión se interpreta que las vitaminas tendrían un efecto protector sobre enfermedades.

6.- Deme una vitamina porque no come comida solo quiere “Leche” o “Chiverías” (comida chatarra): en este caso es el reflejo de un mal hábito alimenticio propiciado por los padres o cuidadores del niño, por lo general el niño está en peso y talla normal para la edad u obeso.

Papel de la industria farmacéutica: aquí los laboratorios han diseñados combinaciones para vender más sus productos, tal es el caso del uso de ciproheptadina un antihistamínico que en sus reacciones adversas producía aumento del apetito. Esto se usó para niños inapetentes como consecuencia de ello se observó que interferían con la hormona del crecimiento y se observaba talla baja en los niños. La adicción de aminoácidos como la Lisina es otra combinación popular junto al uso de multivitamínicos para estimular el apetito.

Papel del pediatra: en muchas ocasiones prescribimos estos componentes más como efecto “placebo“ o  en muchas ocasiones como respuesta a la presión de los padres.

Deberíamos de fomentar en nuestra consulta una orientación educacional encaminada a fomentar hábitos saludables en nuestros pacientes más fomentar o alentar prescripciones sin un fundamento medico especifico (Avitaminosis)

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Publicado por en 17 junio, 2012 en nutricion, Pediatria

 

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